Máscaras, gigantes y cabezudos en el Carnaval de Herencia durante los recorridos de las mayordomías de ánimas

El Carnaval de Herencia es una fiesta de Interés Turístico Nacional debido a sus múltiples singularidades que lo hacen único en toda España. Una de ellas es que se ha visto interrumpido, ni siquiera, como puede observarse en la imagen de este mes, cuando su celebración fue prohibida durante los casi 40 años de la dictadura de Franco, haciéndolo desaparecer en la inmensa mayoría del país.

En Herencia, el carnaval se mantuvo en el sentir y en las formas de expresión de sus gentes y don Carnal siguió paseando por las calles de la localidad. Para lograr esto, sin duda, su mayor logro fue reinventarse a sí mismo para sobrevivir. Aunque la denominación de carnaval estaba prohibida, la fiesta se mantuvo en Herencia bajo la denominación de Fiesta del Ofertorio o de Ánimas. Fiesta religiosa y fiesta pagana son un mismo ser en el Carnaval de Herencia, lo uno sin lo otro no tendría sentido, y esa es la única razón de que el carnaval perdurara en nuestra localidad.

Así, en esta imagen tomada en febrero de 1954, se puede observar uno de los desfiles de las mayordomías de ánimas a su paso por la calle Cervantes y como en él, conviven elementos de la fiesta pagana del carnaval y de la fiesta religiosa en honor a las ánimas.

En primer lugar, aparecen un grupo de máscaras ataviadas con simples mantas y sábanas, amplios abrigos y blusas que ocultan y hacen irreconocible los cuerpos de sus portadores, rostros están tapados con trapos, pañuelos caretas y sombreros para que nadie pueda reconocer su identidad. Hombres o mujeres, ¿quién sabe?, pues la máscara no conoce de género, y el carnaval es sin duda la fiesta de la igualdad, donde todas las personas pueden participar sin distinción de ningún tipo.

Importante es destacar que estas máscaras aparecen a plena luz como parte de uno de los tradicionales desfiles que las mayordomías de ánimas celebraban durante la Semana de Tambores, algo impensable en la época ya que estaba totalmente prohibido y perseguido por las autoridades. Sin embargo, aquí, en Herencia, era algo público y permitido. Tal es así, que tras estas máscaras, al final de la imagen se intuye la comitiva de autoridades formada por alcalde y concejales que, junto al párroco, coadjutores, guardia civil y jefe de la policía, acompañan en su desfile por las calles de Herencia a las mayordomías y jinetas de ánimas.

Especial interés tienen también la presencia de los gigantes y cabezudos, cuyo origen de nuevo está relacionado con la tradición cristiana y el mensaje moralizante que la Iglesia católica quería trasmitir como recuerdo de lo fugaz y perecedero de todo lo material en esta vida. De los cinco gigantes, dos mujeres y tres hombres, ninguno se conserva en la actualidad si exceptuamos la giganta reina reconstruida en 2010, como tampoco hoy sobrevive el cabezudo que aparece en la imagen.

Fotografía cedida por Mercedes Gómez-Calcerrada.
Fotografía cedida por Mercedes Gómez-Calcerrada.

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